30 de junio de 2011

Si no te hablo nunca yo, después de te quejas de que no me importas pero ¿Para qué te quejas? si cuando lo hago no me das bola. Prefiero que te enojes y quejes pero hablar cuando estas dispuesto a hacerlo. 
Y lo peor, que a mi me importa mucho lo que pienses. Me confundís y yo me complico.