Los sentimientos aflojan en el peor momento. Tenía que ser fuerte, tenía que sonreír. No fui capaz, quizás no fui fuerte pero reconozco que me derrumbé.
Tan solo era un cuerpo, mi mente se fue lejos, se escondió, dejando atrás mi verdadero yo, dejándome sin pensamientos ni emociones.
El estómago me ardía, todo mi cuerpo se concentraba en aquella frase que yo misma pedí. Había algo en mi cabeza que decía, acaba con todo, ponle fin a este desastre.
Era fácil, escoger un lugar alto y dejarse caer pero en el momento en el que cada segundo, cada gota de lluvia o cada movimiento influye en tu decisión, es fácil echarse para atrás.
