Nuevamente lo arruinaste.
Nuevamente yo lo arruine mas.
Y así, una y otra vez, arruinamos ambos las cosas.
Deseo tanto poder decirte tantas cosas, dejar de callarme la boca pero me da miedo que no escuches, que no entiendas.
Me da miedo exponerme, abrirme a vos. Me da miedo el dolor y no quiero no arriesgarme por ello.
