Sin tu voz caeré, no podré ilusionarme otra vez porque el fuego que une nuestras almas morirá cuando deje de ver. Y si llego a mi fin intentando, seré una vencedora porque es mejor intentar que morirse sin sentir tu voz. Y cuando un día ese fuego se apague, quedará el recuerdo en tu pecho de haber sentido calor.
